Carta digital
La carta cambia cuando tú la cambias.
Categorías y platos, en tu orden.
La carta se organiza como la tienes en la cabeza: tus categorías, tus platos y el orden que tú decidas. Cambiar un precio o quitar un plato es un gesto, y no hay que reimprimir nada.
Lista de categorías y platos de la carta, con la ficha de un plato abierta.
Los catorce alérgenos, plato a plato.
El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a declarar catorce alérgenos en cada plato. Aquí se marcan una vez y aparecen siempre, con su icono y su nombre, sin depender de una hoja impresa que se queda vieja.
Ficha de un plato con sus alérgenos y sus indicadores de vegano y picante.
Cada cliente encuentra lo suyo.
Quien no puede comer gluten no debería tener que leer la carta entera. El buscador y los filtros dejan a la vista solo lo que encaja, sin recargar la carta para el resto.
Filtros de alérgenos y preferencias aplicados sobre la carta.
Agotado hoy, novedad mañana.
Lo que se acaba a media comida se marca en un toque y deja de ofrecerse. Lo que estrenas se señala como novedad. La carta que ve el cliente es la que hay, no la de la semana pasada.
Un plato marcado como agotado y otro marcado como novedad dentro de la carta.